El Fox en Veracruz: una historia de carretera
Algún auto pide salir. El Fox no se queda quieto: entre el autódromo y la ciudad, este coche se volvió una especie de personaje de mi trabajo, un protagonista que se deja fotografiar de frente, de lado y casi de memoria.

El viaje a Veracruz cambió la serie. Ya no era el auto en el circuito con luz controlada; era el auto contra la humedad de la costa, el sol alto del mediodía y los reflejos que solo da la carretera.

La carretera enseña lo que el estudio no puede: la luz real, sin filtros, la luz que se mueve.
Cada kilometraje suma capas. Antes de esta salida pensaba que la serie sobre autos era un trabajo técnico; ahora entiendo que es también un diario de viaje: cada toma registra un lugar y un clima distinto.